Jurisprudencia

Cabecera: El uso de candado en las taquillas del gimnasio excluye la existencia del contrato de deposito y hace de ese espacio un lugar de uso discrecional por parte del usuario en el que el gimasio no tiene obligación de guardar.
Jurisdicción: Civil
Origen: Audiencia Provincial de Barcelona
Fecha: 12/04/2019
Tipo resolución: Sentencia Sección: Cuarta
Número Sentencia: 312/2019 Número Recurso: 666/2018
Numroj: SAP B 3509/2019
Ecli: ES:APB:2019:3509
Voces sustantivas: Consumidores y usuarios, Contrato de depósito, Depósito, Imprudencia, Medidas de seguridad, Robo, Buena fe, Cláusulas limitativas, Exención de responsabilidad, Negligencia, Servicio de cajas de seguridad, Cajas de seguridad, Cláusulas de exoneración de responsabilidad, Contenido del contrato, Embargo, Medida de seguridad, Propiedad
Voces procesales: Prueba, Pretensiones de las partes, Hechos notorios

ENCABEZAMIENTO:


Sección nº 04 de la Audiencia Provincial de Barcelona. Civil
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FAX: 935672169
EMAIL:aps4.barcelona@xij.gencat.cat
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Recurso de apelación 666/2018 -E
Materia: Juicio verbal
Órgano de origen:Juzgado de Primera Instancia nº 50 de Barcelona
Procedimiento de origen:Juicio verbal (250.2) (VRB) 353/2017
Parte recurrente/Solicitante: Abilio , HP HEALTH CLUBS IBERIA, SAU
Procurador/a: Mª Carmen Fuentes Millan, Montserrat Martinez Vargas Valles
Abogado/a: Oscar Babiloni Montins, CRISTIÀ VENTOSA CRUSET
Parte recurrida:
Procurador/a:
Abogado/a:
SENTENCIA Nº 312/2019
Magistrado: Vicente Conca Perez
Barcelona, 12 de abril de 2019

ANTECEDENTES DE HECHO:

Primero . En fecha 24 de mayo de 2018 se han recibido los autos de Juicio verbal (250.2) (VRB) 353/2017 remitidos por Juzgado de Primera Instancia nº 50 de Barcelona a fin de resolver el recurso de apelación interpuesto por la Procuradora D ªMª Carmen Fuentes Millan, en nombre y representación de HP HEALTH CLUBS IBERIA, SAU contra Sentencia - 05/03/2018 y en el que consta como parte apelada- impugnante la Procuradora Dª Montserrat Martinez Vargas Valles, en nombre y representación de D. Abilio ,.
Segundo . El contenido del fallo de la Sentencia contra la que se ha interpuesto el recurso es el siguiente: "FALLO: Que estimo parcialmente la demanda interpuesta por Don Abilio contra HOLMESPLACE, S.L. (HP HEALTH CLUBS ESPAÑA S.L.), y en su virtud debo condenar y condeno a la demanda al abono al demandante de la cantidad de 2.795 euros más los intereses legales y sin imposición de costas." Tercero. El recurso se admitió y se tramitó conforme a la normativa procesal para este tipo de recursos.
Cuarto.- Se señaló para la resolución del recurso el día 11/04/2019 VISTO por el Ilmo. Sr. Magistrado D. Vicente Conca Perez.

FUNDAMENTOS DE DERECHO:


PRIMERO.- Posiciones de las partes.
1.- El actor, D. Abilio , ejercita acción frente a HP Health Clubs Iberia SAU en reclamación de 5.295 euros, importe a que asciende el valor del reloj que le fue sustraído el día 5 de abril de 2016 de la taquilla del vestuario de las instalaciones de la demandada sitas en la calle Ausias March, 9-11 de esta ciudad.
Dice que es socio de las instalaciones de la demandada desde 2005 y que tiene suscrito un contrato de taquilla por el que tiene a su disposición el uso exclusivo de una en el vestuario de caballeros. Señala que en el contrato de alquiler de la taquilla se indica que 'El club no se responsabiliza de la pérdida, daño o robo de los bienes personales del Socio que se encuentren depositados en las taquillas'.
Entre las 13.45 y la 15.15 horas de día 5 de abril de 2016, su taquilla y otra fueron forzadas y al actor le sustrajeron un reloj Rolex Submariner del año 1989, valorado, según la pericial que se adjunta, entre 4.080 y 4.680 euros más IVA.
Por parte del club la respuesta a su reclamación de indemnización fue negativa por cuanto, tanto en el contrato como en carteles distribuidos por las instalaciones se advierte que el club no se responsabiliza de los objetos depositados en las taquillas y que pone a disposición de los usuarios un servicio de caja fuerte en la recepción.
El actor niega que ni en el cartel que hay en su taquilla, ni en el resto de instalaciones haya indicación alguna de que hay un servicio de cajas de seguridad, al igual que ocurre con los contratos, tanto de incorporación al gimnasio como de alquiler de la taquilla.
Alega, en fin, su condición de consumidor, y destaca el carácter claramente abusivo de las cláusulas de exclusión de responsabilidad del gimnasio.
2.- El demandado se opone a la pretensión del actor y, en primer lugar, niega que se haya acreditado que el actor dejara el reloj en la taquilla. Un objeto de elevado valor, como el reloj en cuestión, debió depositarse en las cajas de seguridad de que dispone el club. Todos los socios están debidamente informados de la existencia de dichas cajas de seguridad.
Además, en el contrato se especifica claramente que el club declina cualquier responsabilidad respecto de los objetos depositados en las taquillas.
Por otra parte, pone de relieve la demandada que la taquilla alquilada se cierra con un candado propiedad del usuario, acerca de cuya seguridad ningún control tiene el club.
Rechaza la afirmación del actor de que personas ajenas al club fueron las que sustrajeron el reloj, pues hay un estricto control de acceso a las instalaciones.
Desde otro punto de vista rechaza la valoración que se acompaña.
Y finalmente, sin negar la condición de consumidor del actor, rechaza que el contenido del contrato, por más que lo sea de adhesión, quebrante la legislación de consumidores y usuarios, y niega que las cláusulas limitativas de responsabilidad que nos ocupan sean abusivas.
SEGUNDO.- Decisión del juez y recurso 1.- La sentencia apelada estima en parte la demanda.
Considera probado que el reloj se guardó en la taquilla, que el actor ostenta la condición de consumidor, que nos encontramos ante un contrato de depósito, que el depositario incumplió con su obligación fundamental de cuidar de la cosa recibida, y que el valor del reloj debe reducirse en el IVA al no devengarse en un objeto de segunda mano como sería la sustitución del reloj sustraído.
En consecuencia de todo ello, condena al demandado a pagar 2.795 euros.
2.- La parte demandada recurre la sentencia y alega que se valora erróneamente la prueba desde el momento en que el juez omite todo comentario sobre la existencia de cajas de seguridad en la recepción a disposición de los usuarios.
Dice que el actor no ha acreditado que la información de cajas de seguridad no se encontraba en las taquillas privadas, pues el testigo Sr. David sólo conoce lo que hay en las de uso puntual.
Precisamente, añade el apelante, por la inseguridad que comportan las taquillas, se ofrece el servicio gratuito de cajas fuertes.
Finalmente, niega la preexistencia del reloj y que fuera depositado en la taquilla.
3.- Por su parte, el actor también impugna la resolución pidiendo el íntegro resarcimiento al haber tomado el perito en cuenta que estamos hablando de un reloj ya usado.
TERCERO.- Decisión del tribunal de apelación.
1.- La cuestión jurídica que se plantea es doble: por una parte, la naturaleza del contrato que liga a las partes y el alcance del contrato de depósito en cuanto a las obligaciones que asume el depositario; y por otra, el eventual carácter abusivo de las cláusulas contractuales sobre exención de responsabilidad en caso de sustracción de objetos de las taquillas.
Pero, previamente, debemos hacer alguna puntualización de tipo fáctico., partiendo de que no nos ofrece duda alguna la preexistencia del reloj y su desaparición en el gimnasio. En primer lugar, no compartimos la afirmación de la demanda de que alguien ajeno al club entró en los vestuarios y sustrajo el reloj. Ya lo pone de relieve el demandado al contestar la demanda, destacando los rigurosos controles de acceso a las instalaciones. Lo que insinúa el actor es que alguien ajeno se 'coló' en el club y perpetró el robo. Sin embargo, no hay el menor indicio de que ocurriera así, y es perfectamente plausible, e incluso lo más probable, que fuera algún otro usuario de los vestuarios el que realizara la sustracción, bien fuera socio o usuario puntual.
Las elucubraciones de los testigos del actor acerca de esas dos personas 'raras' que había en el vestuario, apuntan claramente en esa línea inculpatoria, aunque no tiene mayor desarrollo.
Por otra parte, y en cuanto a la existencia de cajas de seguridad, el conjunto de la prueba nos permite afirmar que las mismas existían (no se discute), pero que ni en el contrato ni en los anuncios que hay por las instalaciones se recogía dicha posibilidad. Otra cosa es que el actor supiera o no de su existencia.
En cuanto a la seguridad de las taquillas, es necesario puntualizar que las mismas se cerraban con un candado propiedad del usuario, a cuyas características y control es ajeno el club. Y también hay que destacar que el testigo Sr. Eloy , que tiene un reloj igual y es compañero de gimnasio manifiesta que en ocasiones le comentó al actor que él dejaba el reloj en su despacho, pues las taquillas no eran seguras.
Y, finalmente, el vestuario está distribuido en forma compartimentada, de manera que se forman como habitáculos diferenciados con grupos de taquillas, a fin de que los usuarios gocen de mayor privacidad (que si fuera un gran espacio unitario).
2.- La primera cuestión que se plantea el tribunal es la de la propia naturaleza del contrato que liga a las partes. Desde antiguo ha sido muy discutido si el uso de un espacio delimitado por una parte, debe ser considerado como arrendamiento, como depósito o como un contrato híbrido.
Es cierto que de manera explícita no se plantea el tema de la naturaleza por el demandado, pero no lo es menos que en la contestación se pone de relieve que el control último de la seguridad de la cosa depositada en la taquilla no estaba en sus manos al ser el propio actor el que tenía acceso el exclusivo a la taquilla al estar cerrada ésta con un candado de su propiedad.
Con los hechos de que dispone, el tribunal ha de calificar jurídicamente los hechos dentro, claro, de las pretensiones de las partes.
Entendemos, así, que este detalle fáctico tiene gran trascendencia jurídica pues el artículo 1766 CC dice que el depositario está obligado a 'guardar' la cosa. En nuestro caso, no puede considerarse que el reloj fuera depositado en poder del demandado, sino más bien que éste cedió un espacio al actor para que, bajo su responsabilidad, guardara sus pertenencias.
El uso de un candado por el actor nos lleva a excluir la relación del campo del depósito y nos remite hacia la existencia de un arriendo un espacio de uso discrecional por parte del usuario, pues la obligación de 'guardar' no la asume el demandado sino el propio actor con sus medios.
3.- La situación de hecho del caso no es asimilable a otras (por ejemplo, el depósito de un vehículo en un parking) en las que sí se asume la obligación de guarda con un sistema de entradas y salidas que está bajo la directa intervención del depositario. Si un vehículo sale indebidamente del parking, la responsabilidad es de éste por fallo en el sistema de control de salida. Pero en nuestro caso lo único que se cede es el uso de un espacio, sin control por parte del demandado de la seguridad del mismo, desplazada al actor al encargarse él del cierre.
Pero partamos de la tesis de la sentencia de que nos encontramos ante un contrato de depósito. Desde luego, el que no resultaría aplicable en ningún caso es el artículo 1769 CC , citado por el juez, pues en nuestro caso la cosa no se entrega 'cerrada y sellada'. El problema es que ni se 'entregó' la cosa al supuesto depositario.
En el contrato por el que se pacta el servicio de taquilla (y en el contrato de incorporación al club, y en los avisos que hay -éstos sí- por todos lados) se advierte que el club no asume responsabilidad alguna por la pérdida, daño o sustracción de los objetos depositados en las taquillas.
Se pretende que esta cláusula es abusiva, atendido que el contratante es un consumidor.
4.- Partamos también de que dicha cláusula es abusiva, de acuerdo con lo previsto, como señala la sentencia, en el artículo 3 de la Directiva 93/13 CEE (lo son las que no se hayan negociado individualmente si causan un desequilibrio importante en perjuicio del consumidor de los derechos y obligaciones que dimanan del contrato) y en la TRLDCU. Y, en consecuencia, obviémosla.
Llegados a este punto, y de acuerdo con lo que hemos expuesto brevemente en el relato de hechos, con lo que contamos es con que la parte demandada entrega un espacio abierto, que puede cerrarse con un candado, para que el actor deposite sus pertenencias mientras realiza sus actividades en el club. El artículo 1769 CC ya hemos dicho que no es aplicable, pues no se entrega objeto alguno cerrado y sellado.
Pero es que tampoco se entrega objeto alguno en ninguna otra forma, en tanto que es el actor el que tiene la disposición del cierre de la taquilla. Él es el que elige el candado, el que lo coloca bien o mal, el que ha de cuidar de que nadie observe que introduce algo de valor o qué combinación tiene el candado, en su caso.
¿En qué consistió la concreta negligencia del demandado? Ya hemos dicho que el actor apunta en su demanda a un robo perpetrado por terceros ajenos al club, lo que se vería corroborado por los testigos que hablan de dos personas 'raras' en el vestuario. Esa línea argumental no se desarrolla más allá, pero sí apunta a que hubo una negligencia del demandado al no controlar el acceso de personas ajenas.
Pero ya hemos dicho que esto no se ha probado, en absoluto.
Si no es así, ¿dónde está la negligencia del demandado? El actor era consciente de que las taquillas no eran seguras, pues su propio compañero de gimnasio, el Sr. Eloy , le había manifestado que él dejaba su reloj (igual que el sustraído) en su despacho por ese motivo.
Además, cualquier usuario de un gimnasio es consciente de la vulnerabilidad de las taquillas sin necesidad de un gran esfuerzo por parte de un tercero (prácticamente, estamos ante un hecho notorio).
Y la presencia de unas personas 'raras' debían haber alertado, razonablemente, al Sr. Abilio de la improcedencia de guardar con tan escasa protección un objeto de pequeñas dimensiones (fácilmente ocultable, una vez sustraído) cuando había unas personas 'raras' allí mismo. Un mínimo de diligencia debió conducirle a advertir al personal del gimnasio.
Lo cual, por otra parte, le habría hecho sabedor (en su caso, repetimos; si lo desconocía realmente) de la posibilidad de utilizar gratuitamente una de las cajas de seguridad de que está dotado el establecimiento.
Si la desaparición se hubiera producido en una de esas cajas no estaríamos argumentando en la forma que lo hacemos, En ese caso sí hablaríamos de depósito sin más matices y la responsabilidad del demandado sería evidente, en tanto que habría recibido la cosa, con la consiguiente obligación de devolverla.
5.- Las partes aportan resoluciones de distinto signo en relación con casos más o menos parecidos al que nos ocupa. A lo que dicen las mismas nos remitimos.
En el caso concreto, el tribunal considera que la responsabilidad del demandado no alcanzaba a cubrir hechos como el que nos ocupa. En este sentido, acabamos de referirnos a cuál fue la imprudencia del demandado, y ahora hay que preguntarse cuáles debieron ser las medidas de seguridad que debía adoptar el gimnasio para garantizar la seguridad de las taquillas, y en función de las mismas podremos hacer una correcta valoración de si la cláusula de exoneración de responsabilidad por lo depositado en ellas es abusiva o no, tal y como sostiene el actor.
Hay que recordar que estamos en los vestuarios y en ellos, obvio, no puede haber cámaras de seguridad. Además, según se nos explica en el juicio, a fin de preservar la intimidad de los usuarios, las taquillas están compartimentadas en zonas separadas de manera que haya pocos usuarios en cada zona.
Entonces, ¿debía haber un empleado del gimnasio en cada una de esas zonas vigilando permanentemente que no se produjera ningún forzamiento de las taquillas? Dice la parte actora que el de autos es un gimnasio de alta gama y alto precio, pero si hubiera que adoptar esas medidas seguramente el precio subiría mucho más.
A la hora de valorar si una cláusula es abusiva, tal y como recoge el juez, hay que ver si la misma, de acuerdo con las exigencias de la buena fe, causa un detrimento del consumidor, un desequilibrio importante entre los derechos y obligaciones de las partes.
Pues en el caso, y por las razones dichas, entendemos que la exclusión de responsabilidad establecida en el contrato deriva de la propia naturaleza del mismo, tal y como hemos puesto de relieve anteriormente.
Lo que nos lleva, al no apreciar negligencia alguna por parte del demandado (al margen del carácter abusivo o no de la cláusula).
Lo cual nos lleva a la estimación del recurso y desestimación de la demanda.
6.- En cuanto a la impugnación del apelado, es claro que, estimado el recurso, la misma debe decaer.
En cuanto a las costas, las de primera instancia se imponen al actor, las del recurso principal no comportan pronunciamiento condenatorio, y las de la impugnación efectuada por el demandado, se imponen al impugnante de la sentencia.
Vistos los preceptos aplicables,

FALLO:

Que estimando el recurso de apelación interpuesto por la representación de HP HEALTH CLUBS IBERIA SAU frente a la sentencia dictada en el juicio verbal nº 353/17 seguido ante el Juzgado de 1ª Instancia nº 50 de Barcelona, debo REVOCAR Y REVOCO dicha sentencia, y en su lugar dicto la presente por la que desestimando la demanda interpuesta por D. Abilio debo ABSOLVER Y ABSUELVO al demandado de la pretensión frente a él deducida.
Y desestimando la impugnación de la sentencia formulada por D. Abilio debo estar al anterior pronunciamiento absolutorio.
Las costas de la primera instancia se imponen a la actora.
Las del recurso principal no son objeto de pronunciamiento condenatorio, y las de la impugnación se imponen al impugnante.
Devuélvase a la parte el depósito constituido para recurrir.
Contra esta sentencia no cabe recurso.
Notifíquese, y firme que sea devuélvanse los autos al Juzgado de origen con testimonio de esta sentencia para su ejecución y cumplimiento, y archívese la original.
Así por esta sentencia, lo pronuncio, mando y firmo.
El Magistrado